El famoso Bicentenario ha generado diversas cuestiones, la que más ha sonado es que si ¿Hay algo qué celebrar?
Lo que se celebra es eso: un aniversario, nada más.
Es indignante ver cómo todo se llama Bicentenario. Y ver también, como se gastaron, gastan y seguirán gastando , miles de millones de pesos en todos los niveles de gobierno, desde el Federal hasta en las comunidades en donde hay delegados, siendo que hay una pobreza tremenda un casi todo el país.
Es notorio y un hecho, que México no pasa por sus mejores momentos, es más , pasa por los peores desde hace algunas décadas; una situación que muy bien se presta para decir que no hay nada que celebrar.
Lo que siempre se alega es que hay que estar orgullosos de ser mexicanos, que es un país libre y soberano, un país democrático, un país de igualdades.
Pero la realidad es otra, nada de lo que se alega es cierto. O ¿a caso es un país soberano cuando día con día se entregan más empresas estatales a extranjeros? ¿A caso es un país democrático cuando en las elecciones lo que realmente decide es el poder del dinero y la influencia de los medios de "comunicación"? ¿A caso es un país de igualdades en donde el que tiene dinero vale y el que no tiene no existe?
Estas son sólo unas de las muchas cuestiones que surgen tras este tan sonado Bicentenario.
Las décadas de 1810 y 1910, fueron de grandes transformaciones, es por eso que usando un poco la lógica, este año 2010 es una década que incita a luchar por otro gran cambio o transformación que tanta falta le hace a nuestra Nación; un cambio para que cada septiembre en verdad podamos estar orgullosos de ser mexicanos y con gusto poder gritar: ¡Viva México libre! ¡Viva México soberano! ¡Viva México democrático!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!