domingo, 26 de mayo de 2013

El imperio del Dr. Simi

De un tiempo a acá se expanden por todos lados las dichosas Farmacias Similares o Simi farmacias. Se expanden como plaga. Y es que de Simi "Farmacias" cada día les queda menos, pues se están convirtiendo casi en tiendas de abarrotes, pues se encuentra casi de todo lo que en una tienda se vende. La marca de Víctor González Torres (dueño de la franquicia del Dr. Simi) está presente no sólo en medicamentos, sino en  muchos productos más: Simi Pilas, Simi Rastrillos, Simi Cremas... Simi Médicos, Simi todo.

Las primeras preguntas que se vienen a la mente cuando un negocio tiene éxito es, o cómo le hizo y por qué vende tanto. Las respuestas a estas preguntas, en el caso específico de las Farmacias Similares, parecen ser sencillas. Ambas preguntas pueden ser respondidas con la misma respuesta: venden muy barato.

El que las Farmacias de Dr. Simi vendan tan barato evidencia básicamente dos problemas grabes en México: el desempleo y la marcada desigualdad.

Cuando una persona se enferma y no tiene posibilidades de atenerse por un médico particular, lo primero en lo que piensa es en una consulta en los consultorios de las Farmacias Similares, pues la diferencia entre pagar $250 ( cifra promedio que un médico general particular cobra en méxico), y $30 pesos, que es lo que cobran los médicos del Dr. Simi, es abismal. Pero no sólo eso, pues los medicamentos también están con grandes descuentos.

Una situación tan sencilla como esta evidencia situaciones preocupantes.

1.- La gente va a estos lugares porque tiene bajos salarios que no les alcanzan para costear un médico particular.
2.- Los médicos se ofertan a estas franquicias porque no encuentran un empleo digno en un hospital.
3.- Los medicamentos son tan baratos que dejan ver claramente los grandes monopolios farmacéuticos.
4.- Se denigra la profesión de los médicos.

A manera de resumen. No hay dinero = se busca lo barato. No hay empleo= se ofertan por menos salario

Sin lugar a dudas este tipo de establecimientos ayudan a las clases bajas (al 99%) , diría Stiglitz, sin embargo, desprestigia y perjudica el oficio de médico; es decir, se beneficia a costa de desprestigio ¿Qué tan bueno resulta eso?